Imagínate en pleno agosto, con el agua cristalina, el jardín en su punto y todo preparado para una tarde de verano. Pero de repente notas que el nivel de agua baja más de lo habitual, aparecen manchas de humedad alrededor del vaso… Sí, lo has adivinado: hay una filtración. Y créeme, cuando eso pasa, ya es tarde para actuar con calma.
Soy Sonia Gonzálvez, aficionada al diseño de interiores y a todo lo que tiene que ver con crear espacios bonitos y funcionales, también con jardines y piscinas. Hoy quiero hablarte desde la experiencia —la mía y la de otros apasionados del bricolaje— sobre un tema que no suele ser muy glamuroso, pero sí imprescindible: la impermeabilización de piscinas. Si quieres que tu verano no se convierta en una sucesión de chapuzones y preocupaciones, este post te interesa. Además, también he escrito sobre cubiertas para piscinas, que es un tema que igual te interesa.

Contenidos
¿Cómo saber cuándo tengo una filtración en la piscina?
Aunque muchas veces podemos identificar un problema e incluso aplicar soluciones provisionales por nuestra cuenta, hay señales claras que indican que necesitas ayuda técnica especializada.
Si notas que la pérdida de agua es constante y no se debe a evaporación, si aparecen grietas visibles en el vaso o en el borde perimetral, o si el terreno cercano a la piscina se empieza a hundir ligeramente, no lo dudes: llama a un profesional. También te recomiendo hacerlo si la piscina ya tiene muchos años y nunca se ha hecho un mantenimiento estructural profundo. A veces lo que parece un pequeño problema es solo la punta del iceberg.
Principales causas de filtraciones en piscinas
Las filtraciones pueden aparecer por muchas razones. A menudo no hay una única causa, sino una combinación de factores que van deteriorando el sistema de contención del agua.
Uno de los motivos más comunes son las fisuras estructurales, provocadas por movimientos del terreno o por asentamientos mal calculados. También se dan por fallos en las juntas de dilatación o por el uso de materiales inadecuados en la construcción original. Y no podemos olvidar el desgaste natural que se produce con el paso del tiempo, especialmente si no se lleva a cabo un mantenimiento periódico.
Materiales más utilizados para impermeabilizar piscinas
Láminas de PVC armadas
Son una de las soluciones más empleadas en piscinas de obra. Se trata de una membrana flexible, reforzada con una malla interna, que se adhiere directamente a las paredes y al fondo. Es muy resistente, tiene buena durabilidad y se adapta a diferentes formas. Además, se instala relativamente rápido y ofrece una gran variedad de acabados decorativos, desde lisos hasta imitación gresite.

Mortero impermeabilizante bicomponente
Este tipo de mortero está compuesto por una base cementosa y un polímero líquido que actúan conjuntamente para formar una barrera continua. Se aplica con llana o brocha en varias capas y es ideal para superficies de hormigón. Tiene excelente adherencia y soporta bien la presión del agua desde el interior. Yo lo recomiendo especialmente en rehabilitaciones donde se necesita reforzar la estructura.
Resinas epoxi o poliuretánicas
Las resinas epoxi o poliuretánicas productos líquidos que, una vez curados, forman una película impermeable continua y sin juntas. Tienen un comportamiento elástico que permite absorber pequeñas fisuras y son perfectas para zonas con muchos detalles constructivos o geometrías complejas. También aportan un acabado muy limpio, aunque requieren una aplicación muy técnica y un control riguroso del tiempo de secado.
Pinturas impermeabilizantes
Aunque no son la opción más duradera, sí pueden funcionar como solución temporal o en casos donde no sea posible aplicar otros sistemas más complejos. Suelen estar formuladas con caucho acrílico o resinas especiales y se aplican como una pintura convencional. Son útiles en piscinas de poliéster o como mantenimiento anual preventivo.
Métodos de impermeabilización: ¿cuál elegir?
No todas las piscinas necesitan el mismo tipo de tratamiento. La elección del método de impermeabilizaciones de piscinas depende del material del vaso (hormigón, poliéster, liner), de su estado de conservación y del uso que se le dé.
En piscinas de obra nuevas, lo habitual es aplicar un sistema bicapa con mortero técnico y sellado de juntas, que luego puede combinarse con un revestimiento decorativo (gresite, lámina, pintura). Para rehabilitaciones, la lámina armada es mi favorita: es segura, estética y de fácil mantenimiento. Si la piscina tiene muchas esquinas o formas orgánicas, entonces las resinas líquidas pueden ser tu mejor aliada.
¿Cuál es el mejor momento para la impermeabilización?
Sin duda, la mejor época es la primavera o principios de otoño. Evitas el calor extremo del verano (que acelera el secado de los materiales y puede alterar su rendimiento) y te aseguras de tenerlo todo listo cuando llegue el buen tiempo.
Eso sí, no esperes a que aparezca una filtración para actuar. Te recomiendo planificar revisiones periódicas cada dos o tres años, sobre todo si notas alguna irregularidad o si has tenido un invierno con muchas lluvias o heladas.
Claves sobre el diseño de la piscina
Aquí es donde entra la parte que más me apasiona. Porque una piscina no solo debe ser funcional y estanca, también debe integrarse con el entorno y reflejar el estilo del jardín o de la casa. En este sentido, los materiales impermeabilizantes también pueden jugar un papel estético.
Hay láminas con acabados arena, piedra natural o efecto cerámico que combinan maravillosamente con jardines mediterráneos o minimalistas. Incluso los morteros pigmentados pueden crear un efecto “piscina natural” si eliges los tonos adecuados. Mi consejo: no te limites al clásico azul. Explora opciones que armonicen con los colores del pavimento, las plantas o incluso el mobiliario de exterior.
Cómo mantener tu piscina sin filtraciones
Una piscina bien impermeabilizada no debería darte problemas durante años, pero eso no significa que puedas olvidarte de ella. La prevención es clave.
Te recomiendo revisar el nivel de agua con regularidad. Un descenso anormal puede alertarte de una fuga incipiente. También es importante mantener en buen estado las juntas, rejillas, skimmers y demás elementos que atraviesan la estructura. Y, por supuesto, utiliza productos químicos adecuados y bien dosificados para evitar la corrosión o el desgaste prematuro de los materiales.
Ah, y si eres de las que cubre la piscina en invierno, asegúrate de que la lona esté bien tensada y no acumule agua encima. Así protegerás la superficie y reducirás el riesgo de filtraciones.

Sonia Gonzálvez, amante de la decoración con alma y los materiales nobles, ademas de técnica superior de mecánica. En Masalia comparto ideas para transformar hogares, negocios, bodas, jardines y más, siempre con creatividad y mucho amor por la madera.





























