Instalar una puerta en la chimenea es una de las mejores inversiones que se puede hacer para aprovechar mejor este sistema de calefacción, más sino tienes un insert para chimeneas. Y, a la vez, convertirla en un lugar más seguro y limpio. ¿Quieres saber más? Pues aquí te contamos cómo instalar una puerta en la chimenea.

Se trata de un trabajo rápido, que puedes realizar tú mismo y que, además, no necesita de obras.

Primer paso: tener las medidas del hueco

Lo primero que debes hacer, es encargar una puerta que se ajuste a la medida para tu chimenea. Y para ello, necesitarás conocer sus medidas exactas. Por ello, y utilizando una cinta métrica, mide el interior de la boca de la chimenea, es decir, donde vas a colocar el marco de la puerta, tanto del largo como del ancho.

Una vez hecho esto, te recomendamos que busques una empresa que las fabrique a medida. Así, te asegurarás de que la puerta encaja a la perfección con el hueco de tu chimenea.

Segundo paso: verifica el material

Cuando la recibas, asegúrate de leer bien las instrucciones de instalación de la puerta de chimenea . Verifica que son las medidas exactas que necesitabas para tu chimenea y asegúrate de contar con todas las herramientas que vas a necesitar. Normalmente, estas puertas vienen con un kit de instalación, pero necesitarás un taladro y un destornillador.

Tercer paso: realiza la instalación

Para realizar la tarea de instalación, en primer lugar, deberás separar la puerta del marco, colocándolo en el hueco de la chimenea, tratando de nivelarlo en todo momento. Una vez hayas realizado esto, deberás marcar con un lápiz los agujeros del soporte, para luego proceder a taladrar para fijar la puerta.

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Realizados los agujeros, coloca nuevamente el marco y asegúralo con un tornillo en cada uno de los orificios hechos. Y para que estos queden aún más firmes, utiliza la llave inglesa o destornillador para ajustarlos con mayor fuerza.

Sellar las juntas

Una vez terminadas las tareas anteriores, deberás sellar el perímetro interior del marco de la puerta de la chimenea. En este caso, utiliza una pistola de silicona con la masilla refractaria. Deberás fijarte que todas las posibles fisuras queden bien selladas, ya que con esto evitarás futuros escapes.

Y no olvides dejar secar la masilla refractaria el tiempo que indique el fabricante, normalmente, 24 horas. De esta manera, evitarás que la puerta se mueva y obtendrás un resultado óptimo.

Una vez transcurrido este tiempo, procede a encajar la puerta en los puntos respectivos para tal fin. En primer lugar, deberás deslizar la puerta hacia arriba, para posteriormente, dejarla caer, haciendo que esta coincida con el soporte que cruza el agujero.

Completada toda la operación, solo te queda disfrutar de tu chimenea. Y como verás, se trata de un trabajo sencillo y sin la necesidad de realizar obras. Podrás tener una chimenea con puerta, optimizando el calor generado por el fuego de la chimenea. Y, reduciendo de manera ostensible el consumo de leña. Así, tu sistema de calefacción será más eficiente. Ya solo te queda decorar la pared de la chimenea y listos!